Esto es lo que pasa cuando la gente tiene demasiado tiempo “libre”(y lo pongo entre comillas porque el concepto de “libre” seguramente difiera para cada persona que esté leyendo esto, si alguien tiene un adjetivo mejor, que lo grite
). Mi último post en este blog fue en Agosto del año pasado, es decir, pasaron más de 7 meses sin que “necesite”(o “pueda” independientemente de la razón) escribir algo. En fin, supongo que voy a intentar hacer un texto muy abstracto sobre un problema que no podría decir que es “personal”, sino que seguramente la mayoría de ustedes también lo padece, y es el problema de no poder cumplir con las metas que uno se propone, por una falta de constructividad y productividad en distintos períodos.
La forma que tiene la mayoría de la gente de aprovechar el tiempo es muy curiosa, y es muy curioso también el rol del contexto, el cuál generalmente tiene también mucho que ver con el nivel de productividad que uno tiene.
En estos momentos, por ejemplo, son las 6:30 en Argentina, y estoy padeciendo de un insomnio totalmente artificial, el cuál de hecho, no se podría llamar insomnio sino “alteración de mi reloj biológico“(cosa que siempre pasa en vacaciones). Si comparo mi situación actual con la misma pero de hace un año atrás, mientras estaba en un exilio voluntario en Alemania producto de un intercambio cultural, podría decir que mi nivel de productividad ha bajado terriblemente. En ese momento tal vez no disponía de tiempo suficiente para escribir este blog, pero estudiaba, aprendía un nuevo idioma y participaba de varios proyectos a la vez, y si entran a mi sección de proyectos verán que en todo el año 2010 pude concretar tal vez la misma cantidad de proyectos que en los 3 años anteriores, en fin, los resultados de no haber estado ni un minuto al pedo durante un año fueron sorprendentes.
En conclusión, los problemas de productividad vienen cuando uno no dispone de una rutina sistemática ,o bien no es lo suficientemente firme consigo mismo para poder desarrollar sus metas de forma prolija y ordenada. Podría decirse también que nuestro cerebro actúa de manera muy extraña, pero que por lo menos en mi caso, los momentos más productivos de mi vida fueron a su vez los momentos que, emocionalmente hablando, fueron más intensos(o en los que me sentía para la m*, literalmente hablando). Si se podría hacer un gráfico expresando la cantidad de proyectos terminados en relación con la estabilidad emocional de esos determinados momentos, curiosamente daría como resultado que en los momentos que estuve relajado, cerca de mis seres queridos y sin ningún otro tipo de complicación, los usé, nuevamente expresando las cosas de forma literal, para rascarme, mientras que en los momentos en que visto desde una perspectiva lógica tendría que haberme dedicado a “reconciliarme con mi integridad personal“, he decidido, sarcásticamente, ponerme a laburar obteniendo resultados que difícilmente hubiera obtenido en cualquier otro tiempo.
En fin, como la poca gente que lee este blog podrá apreciar, en estos momentos tuve un par de semanas libres entre el examen de ingreso de la universidad y el comienzo del ciclo lectivo, y mi rutina consiste en nada más que desprolijidades, horarios cambiados y horas en frente del monitor sin hacer nada. Por un lado puedo estar al lado de mis seres queridos, cosa que creo que luego de estar un año alejado probablemente lo necesitaba, pero por otro lado, de alguna manera u otra y dejando las emociones de lado, tal vez sería mejor que arranquen las clases para poder volver a cambiar esta “rutina improductiva”
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