Perdido en Paris

Antes de que empiecen a leer esto quiero decir que nunca me gustó demasiado escribir textos largos con tantos detalles a los que nadie les gusta leerlos y aveces son un poco confusos de entender, pero en este momento estoy bastante inspirado como para escribir sobre mi viaje mas reciente: Paris, y que fue lo que pasó para que ese viaje se convirtiera en una experiencia “especial” que nunca voy a olvidar. Si tienen mucho tiempo al libre y les interesa saber lo que me pasó pueden seguir leyendo, sino cierren la pestaña del firefox que no me voy a enojar porque no hace falta que lean sobre mi vida ya que en el 99.9% de los casos no van a aprender nada que valga la pena. Aviso que no he tenido tiempo de corregir rigurosamente este texto, y que es probable que encuentren algunos errores ortográficos(profes de lengua, abstenerce :-) ). Bueno, acá vamos:
Todo empezó cuando hace mas o menos 3 semanas me comentaron que existía una oferta especial para viajar en Paris en un ICE(trenes rápidos de Alemania), por un muy buen precio, destinado mas que nada para gente que se dedicaba a los negocios o que trabajaba en Paris y vivía en Frankfurt.
¿Por qué compré el boleto?, no se, será porque siempre tuve ganas de ir a Paris y por el precio, que a pesar de que en Argentina pueda sonar algo caro, no lo era para europa no lo dude y me compré 2 pasajes para ir con un amigo uruguayo por un día. ¿Quién sabe cuándo podría volver al viejo continente?, si hay algo que aprendí hace un tiempo es que realmente hay que aprovechar las oportunidades, porque uno nunca sabe si podemos llegar a tener una segunda chance.
Partimos el jueves al mediodía con todas las pilas hasta Gießen, donde vive la hermana de mi madre-postiza. Fuimos con el auto de la familia, el viaje demoró mas o menos una hora y media, y en Gießen nos recibieron muy bien, y nos dieron las llaves del sótano de una hermosa iglesia para que usaramos a nuestra disposición hasta partir para Frankfurt. Sin duda esa noche la pasamos muy bien a pesar de no haber salido hasta muy tarde, y de haber comido poco y feo. Tomamos cerveza polaca y jugamos a los dardos un poco, hasta que decidimos que no podíamos quedarnos hasta demasiado tarde porque ibamos a perder nuestro tren.

Termianl de Frankfurt

El tren para Frankfurt salía a las 4.30 si mal no recuerdo, y nosotros nos acostamos a eso de la 1.30 de la mañana… asi que tampoco tuvimos demasiado tiempo para dormir, pero nuestro cerebro funcionaba como si hubieramos dormido 14 horas, por la simple “emoción” de saber que estaríamos pisando Paris en un par de horas.
Llegamos a Frankfurt, y esperamos un par de minutos hasta que nos subimos a nuestro ICE. He estado con anterioridad en otros trenes de larga distancia, incluso en otros ICE como este, pero ninguno tenía el lujo con el que este contaba… hasta la puerta del baño se deslizaba de una manera muy tecnológica) fue algo que nos llamó mucho la atención, y que incluso hemos filmado.
El trayecto en tren fue bastante bueno, en lo personal no dormí demasiado porque estuve “hipnotizado” mirando los distintos paisajes, los distintos pueblitos que fuimos pasando, o hasta estuve mirando el tablero donde marca la velocidad del tren, que en algunos momentos pasaba a los 300km/h. En si, si bien fueron varias horas las disfruté bastante y todo iba de lo mas bien.
Al llegar a la estación de Paris, nos bajamos y nos encontramos con un mundo totalmente distinto a lo que era Alemania. Tanto los edificios como la gente y hasta me atrevo a decir que el aire eran muy distintos a cualquier otra ciudad alemana en la que he estado. Le preguntamos a dónde nos podíamos sentar a comer una clásica “Baguette” a un tipo con saco que estaba en una de las salidas de la estación Gare de l’est, y nos dio unas instrucciones de una manera muy cordial y amigable. Hasta ese entonces dijimos “1 a 0 para Francia con el tema de la amabilidad gente”, pero me atrevería a decir sin ser racista de que las posibilidades de que ese tipo era extranjero eran muy altas, porque habló en un inglés muy bueno y sin ese típico acento francés y porque estaba de saco en la salida de una de las estaciones donde entran todos los trenes de origen internacional.

Tumba de Jim Morrison

Seguimos las instrucciones del hombre del saco gris y en unos minutos estabamos en una calle que no recuerdo el nombre, pero que estaba llena de bares y cafés. Elegimos uno que tenía pinta de tener “fama popular”, y de ser el mejor en relación precio-beneficio y nos sentamos. Cuando pagamos casi no podía creer el precio: una latita chica de coca y una baguette de jamón y queso me salieron mas o menos 5€, en Alemania comíamos una pizza margarita muy grande por 6€, y la calidad de la comida no tenía relación alguna con la de ese bar. En el tema de la relación de precios y la ganancia de la gente, Alemania le ganaba por muchos puntos a Francia(por lo menos por lo que vi en Paris).
Salimos del barcito y partimos para el cementerio donde está enterrado Jim Morrison. Tuvimos que agarrar el metro, que nos salió algo asi como 6€ por todo el dia,pero que lo recontra pagamos por todo lo que anduvimos. En el trayecto vimos a mucha gente saltar la barrera del metro y pasar gratis. Al llegar a la garita del metro donde nos teníamos que bajar, preguntamos en un restaurant y nos costó encontrar a alguien que “sabía” hablar inglés. Una señorita joven nos explicó con un inglés muy básico como era que teníamos que hacer para ir a visitar a Jim, y siguiendo sus instrucciones llegamos a la puerta del cementerio.
Nunca me gustaron los cementerios, pero ya que estabamos en Paris, teníamos que ir a visitar a Jim, y tengo que decir que no me arrepiento. Puede sonar algo macabro, pero realmente ir a ese cementerio valía la pena. Era un lugar enorme en el que habia hasta carteles de exceso de velocidad para los vehículos que pasaban por ahi, y en el que se encontraban enterrados una gran cantidad de artistas conocidos tanto de Francia como de otras tierras.

Tumba de Torre Eiffel

Fue una lástima que la tumba de Morrison fuera tan visitada, porque ya se volvió algo muy comercial, y hasta tuvieron que poner una barrera para que la gente no se acerque demasiado.
Después del cementerio de Jim Morrison vino la atracción principal: la torre Eiffel. Llegamos hasta la estación de trenes mas cercana y nos fuimos a Dupleix, en una media horita creo que ya estabamos ahi y pudimos ver la torre un poco antes desde el metro. Debatimos unos 5 minutos acerca de que tipo de entrada debíamos comprar y decidimos subir los primeros dos pisos a pie y después tomar el elevador hasta la cima(no nos arrepentimos).
Los primeros dos pisos los subimos con la lengua afuera, y paramos un poco en cada piso para visitar la tienda de regalos y para ver un poco el paisaje(la tienda era un punto obligatorio para mi porque tenía una deuda con mi vieja que debía pagar). Pero en el tercer piso, después de 20 minutos de cola para tomar el ascensor fue que vimos lo que realmente queríamos ver: una vista panorámica de Paris en la que se podían ver casi todos los puntos mas destacables de la ciudad… las fotos que hemos sacado ahi y la vista que tuvimos fue realmente algo que se que no voy a olvidar nunca.
Estuvimos un buen rato en la cima, y aunque en lo personal pienso que podríamos habernos quedado todo el dia mirando la ciudad y no nos hubieramos aburrido, pero el deber nos llamaba y el tiempo nos corría, asi que tuvimos que bajar. Luego de bajar nos fuimos caminando por los campos eliceos hasta cerca del Arco Del Triunfo, y de ahi pegamos la vuelta pasando por la plaza La Concordia, el Louvre y la catedral de Notre Damme. Al volver, teníamos aproximadamente 50 minutos asi que nos tomamos nuestro tiempo para preguntar y agarrar la línea de metro que mas nos convenía.
Notre damme Tomamos un par de conexiones y en media hora estabamos de nuevo en Gare de l’est. Fue cuando saqué mi boleto para ver en que estación teníamos que tomar el tren y me di cuenta que eran 2 minutos tarde para tomarlo, entre insultos, corridas y demás llegamos al andén que indicaba, pero habia un tren de una línea francesa muy diferente al ICE que teníamos que tomar nosotros. Nos dimos cuenta al rato que estabamos en los andenes de los que salen los trenes que van solo a otros destinos adentro de Francia, pero nadie nos pudo explicar bien a dónde teníamos que ir.

En ese momento me sentí muy desesperado, y realmente fue muy dificil en pensar en un plan concreto de movidas que ibamos a hacer para recuperar nuestro tren. En Alemania cuando alguien pierde un tren, la Deutsche Bahn le devuelve la plata, o parte de la plata del boleto, o hasta en algunos casos hace que el tren te espere(suena increíble pero es verdad). La atención al cliente francesa es realmente deplorable, y nos pusimos a discutir con una señora que hasta nos amenazó con que no nos iba a decir las cosas 2 veces y que nos vayamos porque habia demasiados clientes en la cola. A partir de ese momento supimos que no ibamos a recibir nada de plata a cambio de nuestro boleto perdido, y que teníamos que pensar en recurrir a alguna otra persona para que nos ayude. Mi amigo se puso realmente mal y se quiso “plantar” en frente de la caja y no irse hasta que no nos dieran una solución, pero por suerte pude convencerlo a tiempo para que nos vayamos, ya que no habia nada por hacer, y la última cosa que faltaba era que llamen a la policía y que nos metan en cana por causar disturbios.
En mis manos tenía un librito de ADAC, en el que se encontraba el número de la embajada alemana en Paris, asi que fuimos a un teléfono público y llamamos a la embajada. Nos contestaron de muy mala manera, nos preguntaron varias veces si eramos alemanes o no… les contestamos que estabamos estudiando en Alemania y que teníamos una visa alemana para estudiantes, y nos dijeron que teníamos que dirigirnos a las embajadas de nuestros paises porque nosotros no eramos “ningunos alemanes”. Para rematarla les pedimos si nos podían pasar el número de la embajada de Argentina o de la uruguaya y nos dijeron que no en seco.
Fuimos a un cyber-café que encontramos y sacamos el número y la dirección de las embajadas de Uruguay y de Argentina. Tomamos el metro que por suerte estaba todavía abierto y calculamos en un planito de estaciones que tenía en el bolsillo como hacer para llegar a la de Argentina. Hicimos un buen tramo hasta que llegamos a la estación Clever, y nos bajamos caminando hacia la otra dirección, ya que calculamos que la embajada estaba entre las estaciones Boiser y Clever. Por desgracia la embajada solo trabaja unas pocas horas por día(no vaya a ser cosa que les salga una ernia de tanto laburar), y en el número de emergencias que “incluía hasta feriados” tampoco contestaba nadie, sólo un contestador automático en francés.
Al no tener éxito con la embajada argentina, nos dimos cuenta de que era muy tarde para ir hasta la de Uruguay ya que el metro por lo que nos dijeron cerraba a la noche. Llamamos a la de Uruguay y nos atendió un hombre llamado Juan, quién nos pasó el número de la cónsul que se llamaba Mónica. No teníamos mas crédito asi que fuimos a un restaurant a preguntar dónde podíamos conseguir un teléfono público a monedas, nadie nos supo decir… hicimos una cuadra y fuimos a otro restaurant y uno de los mozos nos dio su Iphone para que hagamos una llamada, después de decirle que teníamos que llamar a la embajada. Estuvimos hablando unos 20 minutos con la cónsul de Uruguay en Francia, y si bien dijo que en principio podíamos dormir en la embajada, nos daba a entender que realmente no quería hacernos ese favor diciendonos que era demasiado tarde y que sólo nos iba a ayudar si era algo extremo y si realmente queríamos que haga eso… todo esto en un tono muy diplomático, pero no nos sirvió de mucho. A los 20 minutos el mozo empezó a decirnos “cortar”, “mucho dinero”, y otras frases cortas en español, a lo que tuvimos que decirle a la cónsul que la ibamos a llamar en 15 minutos, pero lamentablemente no conseguimos ningún teléfono público asi que eso no fue posible.
Decidimos que lo mas seguro era ir de nuevo a Gare de l’est, por cuestiones de practicidad y porque nuestro boleto por un dia estaba a poco tiempo de vencerse, asi que tomamos el metro y por suerte llegamos a Gare de l’est poco antes de que cerraran las estaciones. Ahora nuestra principal preocupación era ver dónde ibamos a dormir y ya no cómo ibamos a hacer para sacar el pasaje. Buscamos un hotel/hostel/albergue o algún lugar donde podamos dormir por poca plata, y lo único que encontramos fue un hotel de morondanga que nos iba a salir 50€ entre los dos para dormir una noche. Ya eran la 1 de la mañana, y teníamos casi exactamente 50€ en el bolsillo, asi que decidimos pagar. El hombre se mostró muy amigable al recibir la plata y nos dijo que nos deseaba toda la suerte del mundo y demás.
Entramos al hotel y nos tocó la habitación número 66 del piso número 6(tremenda mala leche nosotros, y aunque no soy místico, todavía nos viene a tocar la habitación número 666…). Subimos por el elevador que emitió unos ruidos tremendos y parecía que se nos iba a caer abajo en cualquier momento, y llegamos a la habitación. Era un sucuchito de 2×2 con sólo una cama, y en el que la llave ni siquiera cerraba directamente en la puerta. Nos pusimos de acuerdo en inventarle un verso al viejo y que nos devuelva la guita, bajamos y todavía no se como le dio la cara a mi amigo pero le dijo en inglés que “mi vieja me habia llamado y que nos iba a ir a buscar a la estación”. Ahora la cara del viejo era totalmente otra, no tan amigable, y haciendo un gesto como “no lo puedo creer”, pero por suerte no hizo disturbios y nos devolvió la guita.
Con la guita en la mano el problema era ahora donde dormir. No lo dudamos y fuimos a Gar de l’est de nuevo porque era el punto mas cercano, y desde ahi podíamos comprar boletos, hablar con gente, y estar “seguros”, ya que siempre hay policias dando vueltas. Encontramos un lugar apoyados en una garita que era como un kiosko, cerca de una de las entradas donde siempre se reunen los milicos, y yo me puse los auriculares mientras que mi amigo trataba de dormir un poco. Por un momento pensé en dormir yo también, pero vi a un hombre que pasó por al lado mirando muy fijamente a nuestros bolsos y a los de otros turistas, y a los 5 minutos volvió a pasar de nuevo, y hasta pasó por tercera vez por donde estabamos sentados, asi que me prometí a mi mismo no dormirme hasta que no de mas y le pase el turno a mi compañero.
A la media hora de estar en la estación caen los milicos hasta con un perro con un bozal, y nos dijeron de forma bastante directa que nos vayamos a la calle porque tenían que cerrar la estación. Yo no entendí mucho al principio y le pregunté a un chico que también estaba durmiendo ahi que es lo que habian dicho, y este me explicó en inglés. Llegando a la salida de la estación tuve espontáneamente la idea de decirle a dos ingleses y a este chico de Estados Unidos que iba a ser mejor si nos quedábamos todos juntos. El yanqui dijo que conocía un lugar para ir y nos llevó a un café, donde nos cobraron robaron 3€ por un expreso que encima tenía un gusto horrible.
Después del café mas caro de mi vida preguntamos a dónde podíamos pasar la noche y fuimos a una especie de Pub-restaurant-bar-boliche que estaba abierto toda la noche y que la gente se quedaba simplemente a dormir ahi tirada en los sillones, fue bastante bizarra la imagen que tuve al principio de ese lugar, pero era una de las únicas opciones que teníamos a eso de la 1 y pico de la matina.
Entramos y el mozo nos dijo que teníamos que consumir un mínimo de 5€(25$ argentinos) para poder quedarnos toda la noche ahi. Le preguntamos que es lo que salía 5€ y nos dijo que un vaso de cerveza!!!… increíblemente tuvimos que pagar 25 pesos por un vaso de 0,3lts de cerveza… fue la cerveza más cara de mi vida, pero como dije antes, las opciones escaceaban y era uno de los únicos lugares en que ibamos a poder pasar la noche de manera relativamente “segura”, ya que el ambiente dejaba mucho que desear en las calles. Aunque haya tenido un tiburón en el bolsillo, lo tuve que matar para sacar uno de los últimos euros que me faltaban, y realmente traté de mantener y disfrutar el vaso lo más que pude.
Entre risas y charlas llega un hombre que podía apenas caminar, de 69 años, pelo muy blanco, y de procedencia canadiense. Nos dice que nos vio en el café y que nos siguió hasta el bar porque creía que podía estar mas seguro con nosotros. Preguntó si podía sentarse junto a nosotros y le dijimos que por supuesto que si. Se puso a contar un poco su historia, y nos contó que el estaba casado con una mujer argentina, y que vivió mucho tiempo en San Carlos de Bariloche. Mas tarde también pudimos saber que estuvo trabajando para “inteligencia” hace varios años en muchos paises de latinoamérica, y que también estuvo preso algún tiempo en Chile!!. El señor habia tenido un derrame cerebral y se habia quedado sin plata, y necesitaba ir a Basilea para ir a buscar “unos papeles” y según lo que le entendí, para ir a ver a su hija. Al principio no le creí demasiado pero cuando ya habiamos salido del PUB me mostró su pasaporte y estaba sellado en muchísimas partes, con sellos de distintos paises de América Latina.
Otra de las visitas que tuvimos fue la de una mujer que estaba bastante drogada y que hablaba cosas sin sentido. Ella dijo que era escritora y que habia tenido una “historia de amor” en el mismo lugar donde uno de los jóvenes ingleses estaba sentado, nos reímos un poco pero a lo último se puso bastante pesada. Salía afuera a cada rato y se iba a besar con un tipo que estaba en la vereda. Al final vinieron el tipo de la vereda y un pelado bastante viejo con la mina a hacernos muchas preguntas, a lo que supimos como responderles con mentiras para reirnos un rato. El viejo de pelo blanco dijo que eramos todos sus hijos, y que veníamos todos de distintas madres, y mi compañero uruguayo dijo que venía de Rumania, pero al final se dieron cuenta que estabamos jodiendo y después de un par de palabras se fueron y no volvieron.
Al cabo de un rato el pelado empezó a gritar y un hombre con acento italiano lo trataba de tranquilizar, aunque empezaron a prepotearse, y por un momento pensamos en que si iban a agarrar a las piñas. Después llegó un hombre bastante robusto que se puso a hablar en francés, y el pelado lo abrazó y prácticamente terminaron los disturbios.
El tiempo se pasó bastante rápido en el bar y a las 5 de la mañana nos fuimos a la terminal de nuevo que ya estaba abierta. Nos quedamos hablando un rato hasta que abrieron las boleterias (a las 6 de la mañana), y hicimos una cola bastante grande hasta que obtuvimos nuestro boleto(que por cierto, nos salió bastante caro). Esperamos una hora mas y ya estabamos adentro de nuestro ICE con rumbo a Frankfurt. Fue una de las únicas veces que me sentí muy contento de escuchar gente hablando en alemán por todos lados.
Yo siempre dije que los alemanes no eran personas amigables ni fáciles de tratar, aunque aveces creo que exagero un poco. Los alemanes son personas distanciadas de otras culturas y bastante cerradas, eso es cierto, pero no lo hacen de mala onda sino que porque “No quieren molestar”. En cambio los franceses son gente bastante xenófoba, y en muchas ocasiones(salvo honrosas exepciones) se niegan a querer ayudar a los extranjeros. Tuvimos muy malas experiencias en Paris, y si bien la ciudad es una obra de arte y me gustaría volver cuando tenga la oportunidad, quiero destacar que la amabilidad y hospitalidad no es una de las virtudes de los franceses.
En el tren de vuelta fuimos con nuestro amigo estadounidense en la misma mesa, y estuvimos hablando de todo un poco, aunque yo me he pegado una buena siesta en el trayecto. Llegamos a Frankfurt sanos y salvos y compramos un Hessenticket para ir primero hasta Gießen y después hasta Fritzlar.
Agarramos un tren en una plataforma que decía Gießen, pero era la dirección contraria, asi que perdimos una hora para volver de nuevo a Frankfurt, y para colmo tuvimos que esperar mucho tiempo mas hasta que llegó el tren a Gießen.
Al llegar a Gießen nos esperaba la familia de mi madre de intercambio bastante preocupada, y se encargaron de llamar a mi casa para avisar de que estabamos sanos y salvos. Les dimos un regalo comprado en la torre, conversamos un rato y salimos para la estación.
Entendimos mal las instrucciones y en lugar de bajarnos en Wabern y cambiar de tren seguimos derecho hasta Kassel, con lo que perdimos una hora mas. En Kassel tuvimos que esperar media hora al bondi y en bondi duró una hora más. Encima nos bajamos en la estación equivocada y perdimos una hora más para ir caminando hasta casa.
Si bien al llegar mi madre-postiza estaba un poco alterada(lógicamente), el enojo se le pasó bastante rápido, y hasta nos reímos cuando le contamos nuestra historia. Yo creo que no pudimos haber tenido peor suerte… espero que las cosas empiecen a cambiar de a poco, si bien en el momento en que perdimos el tren me senti realmente mal y perdido, he aprendido una lección, y es que cuando las cosas van mal, no hay peor cosa que entrar en pánico. Las cosas siempre se tienen que resolver en frío, hablando y trabajando en equipo y por sobre todas las cosas, pensando de forma racional y positivamente, porque si todos usaríamos la prepotencia o los golpes, definitivamente el mundo se vendría abajo(por más que mucha gente trate de solucionar los problemas a los golpes, por suerte todavía queda gente civilizada que sabe usar la lengua antes que la mano).
En fin, realmente fue un viaje inolvidable, y aveces pienso en que hubiera sido peor si no hubieramos perdido el tren, ya que hubieramos perdido la posibilidad de conocer un montón de gente, y de aprender un poco mas sobre el carácter de los franceses, viviendo una experiencia desde “adentro”.
Como conclusión, quiero dejar una frase que escuché decir de mi amigo, sacada de su madre(decía algo asi como):

“Las buenas historias no salen de los buenos viajes”

Mis vacaciones vikingas…

La verdad que estaba muy ansioso por llegar a estas tierras nórdicas, desde el primer día que me dijeron que era posible que podamos ir de vacaciones(allá como 7 meses atrás). El trayecto desde Frankfurt a Estocolmo en avión es bastante corto(sólo 2hs de vuelo), y una vez que llegás al aereopuerto de Suecia podés ir hasta el centro con un tren en tan sólo 20min.

Subte de Estocolmo

Estocolmo es una ciudad que aparenta ser muy vieja y tradicional por fuera, pero una vez que uno entra en el subte o en algún que otro museo se da cuenta que es una de las ciudades mas “tecnológicas” del mundo. El subte tiene un aire muy futurístico, que me hizo creer por un momento que estaba adentro de algún videojuego al ver la disposición de las luces y lo trabajado que estaban los interiores. En algunas partes los visitantes pueden imaginarse que están adentro de una caverna, en otras en el fondo del mar, y en otras simplemente en algún museo o en algún barrio donde el arte callejero tiene mucha importancia. Sinceramente el subte de Estocolmo es uno de los museos mas grandes del mundo, y ni hablar del servicio que es buenísimo y relativamente barato.
Cuando uno piensa en Suecia, lo primero que se le viene a la cabeza a la gente son unas rubias con piernas de dos metros, ojos cristalinos y con una ascendencia vikinga que hace que sus tallas sean un poco mas grandes de lo normal. Pero, “lamentablemente”(y digo lamentablemente para los que nos gustan las rubias altas de ojos claros, no se crean que es un comentario racista), no es tan asi… Suecia ha incorporado un gran número de inmigrantes en los últimos años, y se ha convertido prácticamente en un país tan multicultural como el resto de Europa occidental. Se puede ver por las calles artistas callejeros de América Latina, de África, de otras partes de Europa, y hasta de Asia. Asi que si lo que buscan es un pais solo con rubias altas de ojos claros, olvidense de Suecia :-) .

Centro de Estocolmo

Con respecto a la organización y a la seguridad, si bien no hay problemas mayores con el tema de los robos, en 5 días hemos presenciado dos “persecuciones”, en pleno centro de Estocolmo. En los dos casos la policía agarró a los maleantes, pero igualmente ver algo asi deja bastante que pensar, ya que he ido muchas veces a muchas ciudades argentinas como Rosario o Buenos Aires y jamás he visto algo de ese tipo(también puede ser porque en Rosario o en Capital no haya milicos donde tiene que haber, que se yo)… de todos modos lo que quiero decir es que Estocolmo no es totalmente seguro, y que hay que tener cuidado al caminar por las calles, especialmente recomendaría guardar la billetera en el bolsillo de adelante del pantalón, por la gran cantidad de “rateros” que hay.

Torre de Estocolmo

Los castillos reales y los distintos edificios hechos “exclusivamente” para los reyes, a pesar de que esté en contra de los sistemas monárquicos, quiero recalcarles que valen la pena visitarlos, ya que son obras de ingenierias enormes y es probable que no exista algo parecido en cualquier otro lugar del mundo.
El cambio de guardia también es bastante interesante ya que no es algo “normal”(la coreografía puede resultar hasta graciosa, cuando yo estuve tocaron hasta una canción de Abba).
En fin, Estocolmo es una ciudad que vale la pena visitar, y que tiene esa cosa que la mayoría de las ciudades europeas carecen, que es personalidad.

Los dejo con un video de la coreo que se mandaron los guardias, muy graciosa y entretenida :-)